Uncategorized

BARQUITO DE MARFIL Y OTROS PARADIGMAS

Barquito

Cierto día llego a casa un regalo muy especial, ancló sus velas en Chorrillos una escultura hecha a mano, hecha de hueso, con finos acabados y directamente de la sierra de Abancay, precioso e imponente velero en plena travesía. De color oro y negro marfil, de elegancia suprema, que descontrolaba con solo mirarlo, se apreciaba mejor en la esquina del escritorio de abogado de mi padre, y brillaba en su majestuosidad, como sabiendo de donde venia, cuál era su historia, de que artesanas manos prodigiosas y cuanto había demorado en llegar a la ciudad capital, Lima la bella.

Cuanto demoró, no se sabe con exactitud, conserva aun su imponente elegancia, con el porta-lapicero fino y caro, solo plumas fuente y Parkers recibía aquel detalle, se observaba también el fino tallado, las meticulosas vericuetos de su prestancia, con hilos dorados y de mástil poderoso que se erguía en la punta como divisando horizontes lejanos, allá donde se acaba el hambre y la injusticia, allá donde se acaban las penas. Era de un tallado cuidadoso y con dedicatoria, asumo que lo encargaron como regalo especial, asumo que fue con tanto cariño, que se impuso en su letra el corazón entero para expresar la hermandad que unió a las familias desde siempre.

El barquito de marfil, como lo recuerdo, descansa en la casa familiar, seguro y llego a Lima trayendo consigo el cantar sublime y a veces lastimero, otras enérgico y alegre del huayno. Coplas que descifran el alma y sentimiento al ser interpretados en quechua, parece que cantaran llorando, y así llorando se quedan. Este barquito fue hecho en una cárcel andina, en una cárcel como muchas de nuestro venido a menos sistema penitenciario, con todas las carencias e injusticas que allí se vive. Ese barquito entonces generaba respeto y admiración por aquel que como abogado servía al prójimo, al hermano y al amigo. Ese barquito fue obsequiado por una dama elegante y fuerte, noble y a la vez alegre y poseedora de una voz prodigiosa llamada Doña Prudencia de Benítez y Sandívar a Julio Alejandro, su primo y su hermano, que aun desde lejos, recordaría y cultivaría los bonitos recuerdos, la familiaridad de sus orígenes y sellarían así una admiración mutua que llegaría hasta los hijos, nietos y bisnietos.

Doña Prudencia nunca llegó sola a Lima, lo hizo acompañada de su fiel y amado esposo, un personaje risueño y bonachón. Dona Prudencia, de erguido porte, cadencia en sus palabras, enérgica en su mirada y fina en su cantar. Su generación a de haber sido muy distinta, con porte de líder, para mandar, para generar respeto. Alguna vez y con mucha emoción, la vi cabalgar de un pueblo a otro, con sus sesenta y muchos años a cuestas, como si se tratara de un día de campo, como si fuera el mismo viento que la llevaba, como si bajar de aquellos empinados cerros, sorteando más de un abismo, fuera cosas de todos los días. La vi con pantalones jean, la recuerdo con botas e incluso sombrero vaquero, ordenando la comida del día, atendiendo a las visitantes de afuera y recogiendo la cosecha del día. Nos invito a dormir en su hacienda llamada Quitasol de mis Amores, que hermosa hacienda, que hermoso recuerdo, campos verdes llenos de vegetales y frutas, una vaqueriza y muchos cuyes, hacían parte de la belleza del paisaje. El cielo tan azul y el aire puro. Solo cerrando los ojos, vuelvo y siento la brisa, la sensación de paz y entiendes así el por qué de muchas rebeliones e injusticas, porque el agua y la tierra son tan vitales para los campesinos?, porque el cuidado de sus animales es esencial y porque a veces prefieren morir en sus tierras antes que una mina se las expropie, todo tiene tanto sentido si se le mira desde la perspectiva andina, si la pirámide económica se invirtiera y las leyes de propiedad fueran justas, si todo eso aconteciera entonces hablaríamos de equidad, democracia y paradigma social o socialismo, tiene sentido entonces aquella copla que resuena más fuerte y dice “que la tortilla se vuelva, que los pobres coman pan y los ricos mierda mierda…”

 

Anuncios

3 comentarios en “BARQUITO DE MARFIL Y OTROS PARADIGMAS”

  1. Se muy bien a que regalo preciado te refieres mi querida hija, fue ese un lindo regalo a tu padre con mucho amor y profunda admiracion por su siempre apoyo y orientacion a la familia, su profunda emocion social siempre lo caracterizo y fue muy homenajeado por la familia, amigos que lo conocieron, por ello guardamos con mucho amor ese recuerdo y hoy tambien a la generosa tia que lle regalo le toco partir seguro se encontrarran en el infinito y recordaran el kellan kakuni que era contado como anecdota infantil de aquellos anos de vida campesina en el Peru profundo que nunca lo olvido.

    Le gusta a 1 persona

  2. UN HERMOSO RELATO QUE ME TRANSPORTO A NUESTRO LINDO ABANCAYCITO Y TAMBIEN A LA HACIENDA QUITASOL . LA UNIDAD FAMILIAR ERA UNICA Y SIEMPRE HABIA UNA ATENCION AL VISITANTE . GRANDE MIS TIOS . Y CON MUCHO CARIÑO SEGUIMOS TENIENDO EN CASA ESE BARQUITO .

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s